DISPARAR A UN OVNI Y SOBREVIVIR: 46 AÑOS DEL CASO LA JOYA EN AREQUIPA

El piloto Oscar Santa María de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), nunca se imaginó tener delante de su avión a un Objeto Volador No Identificado (OVNI), ningún entrenamiento recibido lo preparó para un encuentro o enfrentamiento con tecnología fuera de este mundo.

Todo transcurría con total normalidad, aquel viernes 11 de abril de 1980 en la base Mariano Melgar, ubicada en el desierto de La Joya, hasta que de pronto al final de la pista de aterrizaje un objeto metálico y brillante, cual silencioso espía violó la seguridad de esta instalación militar.

Los operadores de la base, ubicados en distintos puntos de la zona, corroboraron la presencia de este objeto e intuyeron a simple vista que se trataba de tecnología enemiga, pese a desconocer su origen lo mejor era disparar primero y preguntar después, es así que se dio la orden de salida de un avión Sukhoi 22, al mando del ahora Comandante en retiro Oscar Santa María, con la misión de destruir al intruso.

El aeronauta, confiado de que se trataba de un globo sonda, descargó una primera ráfaga que hubiese sido suficiente para echar abajo cualquier avión. Sin embargo y ante la mirada atónita de Santa María no fue así. Fueron 64 obuses de 30 milímetros los que impactaron en aquella superficie metálica sin causar el menor rasguño, obligando al piloto a emprender un ataque más agresivo.

La sorpresa para los 1800 militares que se encontraban operando esa mañana fue grande, de pronto vieron como no solo su mejor piloto sino su flamante adquisición rusa, el Sukhoi 22, quedaron puestos en ridículo por el ahora objeto desconocido, que se mantenía suspendido en el aire.

A una altura de 11 mil metros y tras 22 minutos de una lucha unilateral por parte de la nave peruana, donde el objeto quebraba las maniobras del comandante, esquivando las descargas con movimientos verticales que bordeaban los mil kilómetros por hora en fracción de segundos, sin ninguna lógica acorde con la tecnología de ese tiempo ni a ningún otro. Oscar Santa María concluyó que se enfrentaba a algo fuera de este mundo.

Es necesario acotar que este último pasaje de la historia ocurre sobre la ciudad de Camaná, donde se han reportado muchas historias de ovnis y eventos paranormales relacionados con seres mágicos y que según nuestras informaciones guardan una interesante coincidencia con eventos registrados en bases militares de Moquegua y Tacna, que en próximas entregas estaremos gustosos de relatar.

Pero volvamos a la desconcertante trama, Santa María alertado por el instrumental decide utilizar el poco combustible que le quedaba para dirigirse hacia el objeto y reconocerlo de cerca, para luego regresar a la base donde relató lo siguiente a sus compañeros:

«El aparato tenía una cúpula pavonada, no pude observar toberas, antenas, ni nada que indicase se tratara de un avión… esta bombilla tenía como base dos platos grises metálicos, relucientes y medio transparentes, no me fue posible divisar piloto alguno.

Cuando retorné a la Base y aterricé, el OVNI se mantuvo en el aire por unas dos horas más, como el día era claro se podía observar sin problemas desde la base hasta que desapareció, simplemente se esfumó. Durante todas las maniobras que realicé, el personal de la Base seguía mis desplazamientos observando la estela blanca que dejaba mi avión por la altura en la que estaba volando y al objeto brillando por efectos del sol, además se determinó que este jamás fue detectado por los radares».

Después de aterrizar el personal que participó en el evento, operadores de radares, de armas, de defensa aérea, de torre de control y yo, fuimos convocados a una reunión de emergencia, y se nos dijo que ante la magnitud del acontecimiento se debería guardar este tema bajo reserva absoluta y así fue por más de 20 años».

ESTADOS UNIDOS LO SABE TODO

Es a raíz de la creación de la Oficina de Investigación de Fenómenos Aéreos Anómalos del Perú (OIFA) dependiente de la Dirección de Intereses Aeroespaciales (DINAE) de la F.A.P., impulsada por el comandante Julio Chamorro testigo también del caso La Joya, que esta información sale a la luz, puesto que su principal función es identificar todos los casos sin explicación que suceden en el aire del Perú para salvaguardar nuestra soberanía.

Según relata Chamorro en 2000, durante la feria del aire y espacio en Chile donde asisten expositores mundiales sobre el fenómeno OVNI, uno de ellos sorprendentemente presentó un reporte proveniente de la CIA del Caso La Joya.

Julio Chamorro al revisar esta «joya» de documento, encuentra que allí se identifica al comandante Santa María como el piloto que persigue al OVNI, detalla la persecución en el desierto, señala las características del avión, aunque hay errores como la frecuencia y la hora del avistamiento, pero es sin duda sorprendente que los organismos de inteligencia de Estados Unidos se preocupen de lo que sucedió en Arequipa en la década de los ochentas.

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