EL «SASQUATCH» DE AMAZONAS Y LOS FENÓMENOS DE LA SELVA

EXPEDIENTE F

Hace una semana atrás tuve la oportunidad de conversar con el mítico líder de la agrupación de rock subterráneo Leuzemia, y aproveché para preguntarle sobre sus vivencias paranormales. El siguiente relato me dejó sin palabras. Atento Lector.

La conversación prosiguió con los recuerdos de Daniel F sobre los relatos de su madre, originaria de la región Amazonas, y los extraños sucesos que forman parte del bagaje cultural y místico de la selva peruana. «Mi mamá sí nos cuenta unas cosas bien bravas. Ella era de la selva. De Amazonas. Y las leyendas amazónicas siempre son bastante pintorescas.»

Daniel recordó que estos seres, que en la cultura popular norteamericana se conocen como Sasquatch o Pie Grande, tienen una denominación y una presencia muy real para los pobladores locales, quienes no los consideran simples mitos o espectros. «Solo que ahí en la selva le llaman La Sombra. O sea, todos mis parientes por parte de mi mamá le llaman La Sombra. Siempre hablaban de La Sombra, del Chullachaqui, del Tunchi. Por ejemplo. El Tunchi es como un fantasma me dicen. Pero ahí siempre me hablan de La Sombra un ser como mitológico, era físico. La Sombra era algo que sí caminaba por el pueblo.»

EL ENCUENTRO EN RODRÍGUEZ DE MENDOZA

El músico relató un encuentro específico que ocurrió en la década de los 70 (o finales de los 60, considerando sus viajes de infancia) en una casa rústica de Rodríguez de Mendoza, Departamento de Amazonas. Su madre se encontraba en la planta baja de la vivienda cuando irrumpió una criatura. «Eran casas de troncos, totalmente rústicos, todo. Y ella estaba en el primer piso… y comenzó a llover. Y de pronto dice que ella comenzó a escuchar unos pasos, y los perros que ladraban. Siente pasos lento. Y como las puertas, no tienen picaportes, no tienen perillas, o sea, eran simplemente pórticos, no más, siente que alguien entra. Y estaba con una vela, una vela que ya se estaba muriendo. Era madrugada.»

«Y entra este personaje y lo describe. Era un tipo alto que parecía un mono, pero como un hombre, o sea, peludo. Tenía pelo, pelo por todos lados. Y comenzó a caminar dentro de la casa, con sus pasos lentos. Y dice que mi mamá, pues, se paralizó, obviamente, ¿no? Se quedó muda. Totalmente petrificada. Hasta que logró soltar un grito.»

Tras el grito de alerta que despertó a los familiares en el segundo piso, el ser reaccionó de una manera sorprendentemente humana antes de retirarse.

«Dice que este homínido, así lo describe ella, se gira hacia mi mamá, la mira, la mira, y le hace el gesto de silencio, colocando su dedo negro y peludo sobre su abominable rostro. Se da la vuelta y se va, muy tranquilo… Era bípedo, tenía como una conducta humana, no era como un mono… No era, un fantasma, ni un marciano. Era un sasquatch. Y cuando ella se lo describe a mi familia, le dicen, ¡ah! ¡Es la sombra, siempre viene! O sea, con la mayor naturalidad. Entonces es un personaje que ya se conoce.»

LA LLUVIA DE GUSANOS

Además de los avistamientos de criaturas, Daniel F compartió otro fenómeno desconcertante ocurrido en la misma casa, un suceso que guarda fuertes similitudes con los reportes de actividad poltergeist: «Lo otro que nos cuenta mi mamá, eso ya no sé cómo tomarlo, pero ya era como que demasiada fantasía, pero muy loco, que lo cuente con tanta naturalidad. Mi mamá. me decía, que en un momento dado, en medio de la lluvia, comenzaron a caer del techo, unos gusanos. ¿De dónde salen? Era cielo raso. ¿Cómo es que caen gusanos desde la pared? Los barrieron todos mis primas. Y un rato después comenzaron de nuevo a caer gusanos.»

APARICIONES ECTOPLÁSMICAS EN EL COMANDO CONJUNTO

El diálogo se trasladó luego de la selva a Lima, específicamente a un antiguo edificio militar en la avenida Arequipa, donde un hermano mayor de Daniel vivió una experiencia paranormal durante los años del gobierno militar en el país. «Mi hermano, por ejemplo, uno de mis hermanos mayores, Ricardo, él trabajaba en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En el local de la avenida Arequipa. En el local antiguo. Y este local todavía tenía partes de madera… Un ático largo… Y eran tiempos de gobierno militar… Y había orden de inamovilidad.»

Mientras el personal se entretenía jugando cartas en los pisos superiores, un soldado subió al área del archivo y desencadenó una situación de pánico colectivo al regresar aterrado por lo que vio en la oscuridad. «Sube un soldado y se va a pesar el ático donde están los documentos, y todo eso era de madera. Entonces, sube y se escuchan los pasos. ¡Pam! ¡Pam! Y se está yendo hasta el fondo. Y todos seguían ahí. Y de pronto se escucha… ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! Que está regresando a ese piso, ¡corriendo! Y se detiene ahí en la entrada, justo en la escalera, pero con los pelos parados… Y baja corriendo y se queda mirando para arriba.»

Ante la mirada de los oficiales y soldados presentes, la entidad se manifestó en la escalera de una forma clásica pero impactante: «Sale una cosa gaseosa, blanca. Dice que se queda ahí y se mete de nuevo. Como que se comprobaron dos cosas. Uno, que cuando te asustas se te paran los pelos. Y otro, que los fantasmas son de color blanco, como Gasparín. Medio gaseoso, medio ectoplásmico. O sea, no era una persona, era una cosa blanca.»

Daniel F comparó de manera muy gráfica estas distorsiones perceptivas con un defecto visual común: «Es como el astigmatismo. Cuando uno ve los autos en la noche, ves a veces las luces así como si fueran estrellitas… Eso quiere decir que tienes… Estás con astigmatismo, o sea, no es que las luces sean así…»

Y es que estos fenómenos poseen un fuerte componente que interactúa directamente con la mente y la cultura del observador, funcionando como un puente entre dimensiones, tal como se retrata en el cine de ciencia ficción. Estos eventos pasan por un filtro cultural, psíquico, muy interno y cada uno ve lo que, o experimenta esa dimensión de acuerdo a tus características psíquicas y culturales… Pero definitivamente no es algo solo mental, o alucinaciones colectivas, no. Es algo que tiene una materialidad que te puede tocar, pero por corto tiempo.

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