Como hace casi seis siglos, el Sol volvió a recibir el homenaje de su pueblo en la explanada sagrada de Sacsayhuamán, escenario principal del Inti Raymi 2026, la celebración más emblemática del legado incaico, que congregó a más de cien mil espectadores entre peruanos y extranjeros.

La escenificación movilizó entre 700 y 1,200 actores, músicos, danzantes y organizadores, quienes durante cerca de ocho horas recrearon el ritual más importante del Tahuantinsuyo en sus tres escenarios tradicionales: el Qorikancha, la Plaza Mayor del Cusco y la fortaleza de Sacsayhuamán, donde se desarrolló la ceremonia central.

Una de las principales novedades de esta edición fue el ingreso y salida del Inca y la Coya por la entrada principal del complejo arqueológico, dejando de lado el tradicional recorrido por las largas escalinatas que conducen hacia San Cristóbal.

Entre los momentos más emotivos destacaron el ingreso del Inca en su litera imperial, el saludo a los cuatro suyos, el resonar de los pututos entre las piedras milenarias y el rito simbólico de la ofrenda, que evocó el antiguo vínculo entre el hombre andino, la Pachamama y el dios Inti.

La ceremonia también reunió a danzantes, músicos, guerreros, sacerdotes y personajes representativos de las cuatro regiones del antiguo Tahuantinsuyo, quienes rindieron homenaje al Inca desde la explanada de Sacsayhuamán. Mientras tanto, miles de cusqueños y turistas que no lograron adquirir una entrada siguieron la representación desde distintos puntos de la llaqta y los cerros aledaños, convirtiendo la ciudad en un gran escenario para celebrar una de las expresiones culturales más importantes del Perú.