¡INCREIBLE HALLAZGO! ARQUEÓLOGOS DEL CUSCO ABREN LOS DOS PRIMEROS TRAMOS DE LAS CHINKANAS DE SACSAYHUAMAN

CORTESÍA DIARIO LOS ANDES

Diario Los Andes envió a Rafael Mercado como corresponsal a la ciudad Imperial del Cusco, para cubrir in situ, la apertura de los primeros metros de las míticas chinkanas de los incas en Sacsayhuaman. A continuación nuestro reporte exclusivo:

A comienzos de este año, las declaraciones del Arqueólogo Jorge Calero junto a Mildred Fernández encendieron titulares y viralizaron videos en redes sociales. Ambos aseguraron haber identificado el acceso a una de las legendarias chinkanas del Cusco, que son pasadizos subterráneos hechos por los incas. Según la tradición, conectaban templos y palacios incas del antiguo Qosqo. Las declaraciones reavivaron la fascinación popular por estos túneles, y despertó el interés de curiosos, académicos y creyentes en los misterios del mundo andino.

Lo que en principio parecía un eco más de las tantas leyendas cusqueñas, pronto se transformó en noticia, con imágenes y planos, logrados con georradares de alta tecnología. La ciencia los respalda. Calero y Fernández hablan con convicción: las chinkanas no son un mito, son un sistema real de galerías ocultas que pronto revelarán su verdadera magnitud.

Y es que desde hace siglos, viajeros, cronistas coloniales y pobladores de Cusco han susurrado historias sobre pasajes ocultos bajo la ciudad. Leyendas de túneles secretísimos, de un “laberinto inca” en que se decía que los Sapa Incas caminaban, y dorados ídolos eran trasladados bajo tierra entre templos sagrados del Tahuantinsuyo.

LAS EXCAVACIONES CIENTÍFICAS DE ESTE 2025

Hace algunas semanas atrás, el Proyecto Chinkana, liderado por los arqueólogos peruanos Jorge Calero y Mildred Fernández, dieron a conocer un hallazgo que transforma un mito en hallazgo científico: un pasaje subterráneo cerca al rodadero en lo que sería la chinkana de la Serpiente aún en excavación y un pasadizo subterráneo de 2,60 m de ancho y 1,60 m de alto, que conecta las torres de Muyuqmarca con Sayaqmarca, todo esto en el Parque Arqueológico de Sacsayhuamán.

Según Calero, los pasajes no son simples cuevas naturales: presentan muros labrados, dinteles de piedra, techos con vigas talladas, pendientes con variaciones entre el 2,9 % y el 11,6 %, y ramales que podrían conectar con lugares como Callispuqio, el sector de Muyucmarca, San Cristóbal, e incluso con el Acllawasi.

Los cronistas registraron la existencia de estos túneles. Garcilaso de la Vega menciona su peligrosidad al ser sinuosos laberintos donde te pierdes. Murúa describe una de sus bocas como semejante a la de una gigantesca serpiente. Y Squier afirma su presencia en las cercanías del Rodadero. En el siglo XIX, durante el gobierno de Ramón Castilla, el prefecto San Román ordenó sellar o detonar los accesos por el alto peligro que representaban para quienes intentaban explorarlos.

En la tradición oral. Una de las leyendas más conocidas narra que, durante la celebración de una misa en el Templo de Santo Domingo, un joven intrépido golpeó accidentalmente una pared detrás del altar. Para asombro de los presentes, emergió con una mazorca de oro en sus manos; sin embargo, envenenado por los antiguos vapores de la tierra, cayó muerto frente al sacerdote y los fieles.

Lo más fascinante es cómo esas leyendas coloniales ahora se confirman en el campo. Calero dice que en Sacsayhuamán, en una estructura identificada como “Templo en H”, se encontró una piedra fracturada en forma de cabeza de reptil que marca la entrada de la famosa CHINKANA.

En tiempos contemporáneos, el misterio fue difundido a nivel internacional por escritores como Javier Sierra. Más tarde, en la década de 1980, el investigador español Anselm Pi Rambla ingresó casualmente a una de las chinkanas y posteriormente impulsó excavaciones, desde finales de la década de 1990 hasta comienzos del 2000. Colosal trabajo, realizado en el Coricancha y La Piedra que Llora Sangre. Aunque sin resultados concluyentes para habilitar los pasajes subterráneos. Paralelamente, el célebre arqueólogo Manuel Chávez Ballón conocía las ubicaciones y transmitió su legado a discípulos del ámbito como Jorge Calero y Mildred Fernández, quienes continuaron las investigaciones.

Hoy, las miradas vuelven a posarse sobre Cusco. Calero y Fernández se encuentran excavando la llamada “Boca de la Serpiente”, la verdadera Chinkana Grande. Un acceso que, según sus palabras, está a punto de revelar la entrada al mundo secreto de los incas. Si lo logran, la arqueología andina entregaría una de las revelaciones más sorprendentes a la historia universal.

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