RAFAEL MERCADO BENAVENTE
Sin duda alguna, si vas al Cusco tienes que visitar Machu Picchu, Sacsayhuamán, Ollantaytambo, el Qoricancha y un largo etcétera. Pero hay un lugar sorprendente para añadir a la lista: este es Pisac. Como una opinión muy personal, cuando lo visité me dio la impresión de estar en el Qoricancha, pero obviamente antes de la ocupación española. Caminar entre sus calles y por momentos me pareció estar en Machu Picchu, lugar donde también el tiempo se detuvo. Lugares donde es evidente la mano arquitectónica de los murianos, atlantes, milenarios preincas o antediluvianos.
Según el investigador Angles Vargas, quien ha dedicado buena parte de su vida al estudio de este grupo arqueológico, Pisac forma, junto con el Cusco y Pikillaqta, un triángulo equilátero en el que cada punto dista 33 kilómetros entre sí y los tres se encuentran ubicados a 3,300 metros sobre el nivel del mar. Pisac proviene del vocablo quechua pisac o pisaq, que significa perdiz, por la forma característica del área, lo que se relacionaría con la supuesta usanza de los arquitectos incas de crear sus asentamientos siguiendo trazos figurativos. Además, este término tiene una importancia especial debido a que se refiere a la espiritualidad, a lo místico y a los valores fundamentales del ser humano que debe desarrollar.
Este sitio arqueológico se encuentra en la provincia de Calca. Actualmente se cree que Pisac fue una especie de hacienda real del inca Pachacútec y, por lo tanto, pertenecía a su panaca o grupo de parentesco. Como la mayoría de estas haciendas, Pisac se compone de núcleos dispersos de andenería, estructuras domésticas y ceremoniales. Estas construcciones destacan por la calidad de su mampostería.
La ubicación del complejo es estratégica, muy cerca del Cusco, a la entrada del Valle Sagrado y en el camino a la selva. Las distintas edificaciones se encuentran ubicadas a diferentes alturas. Existen muchos grupos arquitectónicos que debes visitar cuando estés en Pisac; necesitarás mucho tiempo y piernas, ya que están separados entre ellos por medianas y largas distancias, y la mayoría se encuentra al final de serpenteantes caminos y coronando las cumbres de los apus. Todo es de interés, pero en este viaje nuestra consigna es llegar a la zona antediluviana o de arquitectura fina, que es el sector del Intihuatana.
Pisac está constituido por agrupamientos de restos arqueológicos, entre los cuales destacan andenes, acueductos, caminos asociados, murallas y portadas, cauces hídricos canalizados, cementerios y puentes, entre otros. La extensión que abarca este grupo es de aproximadamente cuatro kilómetros cuadrados de superficie.

LA ÑUSTA PETRIFICADA
Desde el pueblo de Pisac, en el camino que conduce al cerro Ñustayoc y mirando hacia el sur, se puede ver un gran complejo rocoso que la gente del lugar conoce como la Ñusta Encantada, pues tiene la forma de una mujer que lleva sus bultos en la espalda. Cuenta una leyenda que el cacique de Huayapuma de Pisac tenía una hija, la princesa Inquill Chumpi. Ella estaba destinada a casarse con el príncipe que pudiera construir en una noche un puente sobre el río Willcamayu. Para Pisac era imprescindible contar con tal puente, pues sin él el lugar podía ser fácilmente atacado.
La dureza de la tarea desanimaba a los aspirantes, hasta que un día apareció el apuesto príncipe Astorímac y pidió la mano de la princesa. Sabía que para merecerla tenía que hacer frente a la prueba. Las autoridades dispusieron las tareas y además ordenaron que, mientras el príncipe Astorímac trabajaba en el puente, la princesa ascendiera por el cerro sin voltear. De hacerlo, ambos se convertirían en piedra.
El príncipe comenzó a edificar el puente con mucho éxito, pero cuando estaba amaneciendo y la princesa se aprestaba a llegar a la cima, volteó. La advertencia se cumplió y la princesa permanece convertida en piedra hasta el día de hoy.

EL SECTOR MEGALÍTICO
Hacia el mismo centro del emplazamiento de Pisac, y después de una ardua caminata por los lados de las montañas, llegaremos a un sector de apariencia preincaica o prediluviana, de fina arquitectura muy bien conservada, con megalíticos trabajos de piedra ajustada, teniendo como atractivo principal al observatorio solar o Intihuatana.
En todo el emplazamiento encontraremos diferentes espacios que nos traen a la mente los nombres con los que denominaron a recintos similares en Machu Picchu o en el Qoricancha. Por ejemplo, Gnomon o Intihuatana, Templo del Sol, Templo de la Luna, Templo de las Estrellas Reales, hay también fuentes y otros recintos ceremoniales.
El Intihuatana, o reloj del sol, es quizás el sector más importante del sitio. Tiene una ubicación privilegiada desde la cual se dominan las dos quebradas de Pisac. La construcción se compone de algunos edificios, entre los que destaca uno de fina piedra labrada que, siguiendo la forma de una letra D, rodea a una formación rocosa tallada de manera especial. La perfección de sus muros es impresionante. La roca tallada tiene una orientación que coincide casi perfectamente con la salida del sol en el solsticio de junio. En Machu Picchu se puede ver una roca parecida. Algunos investigadores piensan que tales piedras y edificios podrían haber servido para realizar observaciones astronómicas.
Desafortunadamente, los muros no conservan su altura original, por lo que no sabemos si en Pisac este sistema se complementaba con una serie de ventanas. Este sector es atravesado por un canal que alimenta de agua a un reservorio, desde el cual se abastece a una serie de fuentes ubicadas en la ladera este.
Al revisar algunos trabajos e investigaciones, se menciona que los constructores de estas estructuras podrían haber sido culturas muy antiguas, desaparecidas mucho tiempo atrás. Algunos investigadores sostienen que no hubo tiempo suficiente para que aparecieran de la nada, en un corto período, estructuras tan finamente labradas, lo que sugiere un desarrollo de miles de años.
Si vienen por Pisac, conocer el área megalítica es fundamental. Desde aquí se puede descender y recorrer a pie hasta la ciudad, apreciando el dominio de todo este Valle Sagrado. La presencia inca es innegable, pero también resulta evidente que estamos ante algo muchísimo más antiguo.
Según el libro El Cusco Inca del arqueólogo Amadeo Valer Farfán, mitos locales refieren que el Intihuatana, o lugar donde se ata el sol, estuvo cubierto por una especie de dado de oro que tenía un anillo en la parte superior, donde se insertaba una cadena de oro con el propósito de que el sacerdote pudiera atar al astro poniente hasta el momento en que debía levantarse nuevamente.
Encontramos también Los pozos litúrgicos y de importancia astronómica, ellos nos recuerdan la intrincada y bella disposición de las aguas de Machu Picchu pero en Pisac. Existen recintos cerrados que recuerdan nuevamente al Qoricancha, lugares para los ídolos y altares dedicados a los apus o montañas sagradas.
Según estudios de Edwin Salazar a partir de imágenes satelitales, puede notarse un ave estilizada desde lo alto en Pisac. También postula que las cinco edificaciones de la parte bajan representarían las cinco estrellas más brillantes de las Pléyades, confirmando así un alto conocimiento científico y astronómico al momento de diseñar este complejo multifuncional inca.
Hemos llegado entonces al sector del Intihuatana, el más antiguo de Pisac. Estamos en el Valle Sagrado y, como pueden apreciar, es una arquitectura similar a la del Qoricancha. Da la impresión de que los sectores más antiguos, con piedras de un solo bloque, corresponden a una fase constructiva anterior, y que alrededor se levantó otra arquitectura que continua la obra.
