Muchos seguramente recordaremos a nuestra primera mascota con una dulce sonrisa, o quizás con una lágrima en los ojos, después de algún tiempo de contar con su compañía y cariño ellos han partido y seguramente nos han dejado con maravillosos recuerdos y con una gran nostalgia por volverlos a ver. Hace poco perdí a mi fiel compañero y amigo, y me quedé pensando sobre ¿dónde estará? Si tal vez en algún lugar especial como el cielo, o qué es lo que pasa cuando mueren. Ante estas preguntas me puse a investigar, y hoy les alcanzo algunos datos que pude recolectar sobre este misterio.
La palabra animal proviene del latín animalis: Ser dotado de respiración o del soplo vital (ánima), la definición es clara, existe un alma que anima los cuerpos de los seres. Siendo el hombre un animal racional es natural que compartamos características con nuestros hermanos menores, ambos poseemos emociones, sentimientos, inteligencia e incluso facultades psíquicas, entonces es lógico suponer que por lo menos los animales mayores posean alma y espíritu al igual que nosotros.
La Biblia por ejemplo en el capítulo 3 de Eclesiastés refiere: «También pensé lo siguiente sobre el destino del hombre; Dios les hace ver claramente que no son más que animales, de hecho, el destino del hombre y del animal es el mismo, muere uno y el otro también, los dos tienen la misma alma».
Así mismo para culturas milenarias y muy religiosas como la egipcia y mexica, el perro era un animal sagrado guardián y guía del reino de los muertos. Por un lado tenemos a Anubis el dios egipcio con cabeza de can relacionado no solo con la muerte, sino también con la resurrección, además era el encargado de vigilar junto a Horus, la balanza en la que se pesaban los corazones de los difuntos durante el Juicio de Osiris.
Para los mexicas el perro tenía un papel muy importante en los ritos funerarios, ya que acompañaría al difunto por el inframundo hasta llegar a las orillas del gran río Chiconahuapan (nueve ríos). Durante un viaje de cuatro años y muchos peligros, las almas de los fallecidos solo lo podían cruzar con sus perros, que al reconocer a sus amos los ayudarían a atravesar el río.
Según las religiones orientales no hay un orden fijo en la reencarnación, pudiendo la consciencia desplazarse a estadios superiores o inferiores, no siendo obligatoria la progresión del alma; el espíritu podría moverse entre experiencias humanas y animales sin distinción, siendo el karma el agente que evaluará y decidirá cuál será nuestra siguiente experiencia corpórea.
Para los Rosacruces existen dos tipos de animales, los que están en camino de evolución al hombre y los animales en los que involuciona el hombre. Es decir, la consciencia pasaría por diversos estados comenzando en el reino mineral, luego a una etapa en el reino vegetal para concluir con la misión de aprendizaje en el reino animal, pudiendo ser un perro o delfín el último estado antes de despertar en hombre del otro lado, un hombre que falla en las diversas pruebas de la vida deberá bajar un peldaño y reaprender, para ello adoptará un cuerpo de algún animal en involución como una cobra o un cerdo, para luego volver ascender en la rueda reencarnatoria.
Casi todas las culturas ancestrales, religiones y filosofías han intentado responder la gran pregunta: ¿cómo es la vida en el más allá? Todos están de acuerdo con que existe algo más, y no precisan en señalar que existen dos reinos, el de los vivos y el de los muertos, estoy seguro que hemos alcanzado en anteriores artículos la información suficiente que da certezas sobre lo que pasa con los seres humanos al desencarnar, nuestros lectores se preguntan: ¿qué es lo que les ocurre a nuestras mascotas al momento de morir? Y después de eso, ¿tienen también una «vida futura» para ellos?
Debemos entender primero qué es lo que nos diferencia de los animales, qué nos convierte en humanos. Dicen que solo nosotros tenemos sentimientos y emociones, pero se ha demostrado científicamente que animales, incluso plantas, gozan también de esta cualidad. Sin duda son nuestros milenarios ancestros, los primeros homo sapiens, quienes comenzaron a autoperceptarse, a desarrollar conciencia de sí mismos y quienes pudieron hablar sobre sus sentimientos, pensamientos y más adelante expresar sus ideas mediante símbolos, ellos compartieron el planeta con otros homínidos y se diferenciaron, porque empezaron a cultivar conceptos artísticos y espirituales, además desarrollaron un nivel de abstracción con el cual pudieron razonar sobre los estados mentales de los otros miembros de sus sociedades.
Pienso que es en ese punto especial cuando nos alejamos de los animales menores, que fue allí donde pasamos por un proceso particular, una chispa muy especial encendió nuestra conciencia, ese despertar espiritual está muy presente en las religiones más antiguas de las que tenemos registro, estamos hablando del chamanismo, es curioso como nuestros abuelos, tan relacionados con el totemismo, con adoptar el símbolo de un animal como representante del clan o como guía espiritual de nuestro destino particular o grupal, ¿es acaso un reconocimiento a nuestras mascotas por sus diversas esferas del reino animal, como una especie de recordatorio de nuestra conquista espiritual a la condición humana?.

EL PUENTE MÁS ALLÁ DE TODO LO VIVIDO
Para algunas culturas prehispánicas, el reino de los muertos es una dimensión muy extraña, son los perros quienes nos ayudarán en nuestra travesía en el más allá, ellos nos guiarán o transportarán para encontrar el río de las nueve corrientes, y poder seguir nuestras pruebas y peregrinaciones al encuentro de los dioses creadores, a la morada del fuego eterno y ganar nuestro lugar en la eternidad. Desde su muerte el hombre deberá recorrer estas regiones por aproximadamente 40 días, el río es la última frontera que ha de cruzar, sin embargo, es el ser humano el único que puede cruzarlo, mientras tanto el perro permanecerá en la región astral o del nahual. Para otras culturas como las celtas, egipcios, mayas o aztecas, hay manadas de perros encargados de distribuir a los hombres, casi como hacen en la tierra con las ovejas, siendo particularmente fieros los encargados de obligarlos a entrar en el infierno.
Entonces, ¿estamos ante el origen de la creencia popular del puente del arco iris, mejor conocido como el puente más allá de todo lo vivido?, donde al final del mismo se puede contemplar un mundo maravilloso, lleno de naturaleza y felicidad, donde nos aguardan nuestros perros y animales amados, quienes al vernos cruzar, se llenan de eterna felicidad y corren a nuestro encuentro.
Hay referencias de psíquicos, quienes cuentan que los animales que perdemos son recogidos por nuestros seres queridos fallecidos, y juntos, nos aguardan en el otro plano, también es posible sentirlos después de su muerte y según dicen aún nos aman y cuidarán de nosotros.
