EL LADO OCULTO DE LA NAVIDAD

19/12/2025

La Navidad, sin duda, es la mejor época del año. Al menos, logra sacar lo mejor de nosotros: casi todos se vuelven más amables, decir un simple “Feliz Navidad” puede cambiarle el día a cualquier persona que camina por la calle preocupada o incluso molesta. Si no me crees, haz la prueba, regala un saludo sincero y verás cómo, al menos por un instante, le arrancas una sonrisa a quien sea. Pero ¿alguna vez te has detenido a pensar qué misterios ocultos están implícitos en nuestras creencias, que significa realmente la navidad?

¿Sabías, por ejemplo, de dónde proviene realmente la figura de Papá Noel?¿Y que, junto a su imagen bondadosa, existe también un lado oscuro, antiguo y casi olvidado? Ese es el expediente que revisaremos en este nuevo especial de Navidad, aquí, en Mundos Ocultos.

LA HISTORIA DE PAPÁ NOEL O SANTA CLAUS

Papá Noel, también conocido como Santa Claus, es uno de los personajes más universales de la Navidad. Su figura actual es el resultado de una larga evolución histórica que combina raíces cristianas, tradiciones folclóricas europeas y adaptaciones modernas, especialmente en el mundo anglosajón y gracias a Hollywood. Aunque hoy se lo asocia con regalos, renos y el Polo Norte, su origen se remonta a una figura real: San Nicolás de Bari, obispo del siglo IV. Que revisaremos más adelante.

Con la Reforma protestante del siglo XVI, el culto a los santos fue cuestionado y, en muchos países, la entrega de regalos se trasladó a la noche de Navidad, vinculándose más al nacimiento de Cristo. Sin embargo, la figura de San Nicolás sobrevivió transformándose. En los Países Bajos surgió Sinterklaas, un anciano obispo que llegaba en barco y repartía regalos a los niños, tradición que los colonos neerlandeses llevaron a América.

En Inglaterra coexistía otra figura: Father Christmas, personificación del espíritu festivo de la Navidad, asociada al banquete, la alegría y la abundancia. En América del Norte, especialmente en Nueva York, estas tradiciones se fusionaron. En 1809, el escritor Washington Irving adaptó el nombre Sinterklaas a Santa Claus, despojándolo del aspecto episcopal y dándole rasgos más populares.

Durante el siglo XIX, poemas e ilustraciones definieron su imagen moderna. El poema A Visit from St. Nicholas (1823) lo describió como un personaje alegre, regordete, viajando en un trineo tirado por renos. Más tarde, el dibujante Thomas Nast consolidó su iconografía: barba blanca, traje invernal, taller de juguetes y residencia en el Polo Norte.

En el siglo XX, la imagen de Papá Noel se popularizó globalmente gracias a la publicidad, especialmente a partir de las ilustraciones de Haddon Sundblom para Coca-Cola en la década de 1930, que fijaron definitivamente su traje rojo y su aspecto bonachón. Aunque no creó al personaje, esta representación lo convirtió en un símbolo global de la Navidad. Así es nuestro Papa Noel es más un inventó comercial, seguro ya lo sospechabas.

Hoy, la leyenda cuenta que Papá Noel vive en el Polo Norte junto a Mamá Noela y sus duendes, fabrica juguetes durante todo el año y, en la noche del 24 al 25 de diciembre, reparte regalos a los niños que se han portado bien. En su trineo volador. Y si, entra por la chimenea, que en Arequipa casi nadie tiene.

SAN NICOLÁS DE BARI

También conocido como San Nicolás de Mira, fue un obispo cristiano nacido en Patara, en la región de Licia (actual Turquía), hacia el año 270 d. C., y fallecido en Mira el 6 de diciembre del año 343. Vivió en una época de profundas tensiones religiosas dentro del Imperio romano y es una de las figuras más veneradas del cristianismo tanto en Oriente como en Occidente. Más de dos mil iglesias en todo el mundo están dedicadas a su nombre.

Poco se conoce con certeza histórica sobre su vida, ya que no se conservan escritos contemporáneos. Sin embargo, su culto estaba firmemente establecido ya en el siglo VI, lo que confirma su relevancia temprana. Procedente de una familia cristiana acomodada, Nicolás heredó una gran fortuna que, según la tradición, repartió íntegramente entre los pobres, destacando desde joven por su piedad, humildad y caridad.

La leyenda más famosa atribuida a San Nicolás relata cómo salvó a tres jóvenes de ser obligadas a prostituirse al entregar secretamente bolsas de oro para que su padre pudiera pagar sus dotes. Este gesto de generosidad discreta marcó profundamente su iconografía y dio origen, siglos después, a la tradición de los regalos secretos asociada a Santa Claus. Otros relatos milagrosos lo presentan calmando tormentas, resucitando niños, salvando inocentes de ejecuciones injustas y enfrentándose a autoridades corruptas.

Tras peregrinar a Tierra Santa, Nicolás regresó a Mira, donde fue elegido obispo de manera providencial. Durante las persecuciones del emperador Diocleciano habría sido encarcelado, siendo liberado más tarde bajo el mandato de Constantino. Después de su muerte, San Nicolás se convirtió en uno de los primeros santos no mártires en recibir una devoción masiva. En el siglo IV se erigió una iglesia en su honor en Mira, donde reposaron sus reliquias durante siglos. En 1087, marineros italianos trasladaron gran parte de sus restos a la ciudad de Bari, en Italia, donde hoy se conservan en la Basílica de San Nicolás. Este traslado impulsó enormemente su culto en Europa occidental.

KRAMPUS: EL ROSTRO OSCURO DE LA NAVIDAD

Krampus no trae regalos ni sonrisas. Trae cadenas, varas y miedo. Mitad cabra, mitad demonio, con cuernos, colmillos y una lengua imposible, Krampus encarna aquello que la Navidad moderna prefiere olvidar.

En las antiguas tradiciones germánicas, San Nicolás no caminaba solo. Junto a él avanzaban sus dobles oscuros: Krampus en Austria y Alemania, Belsnickel y Knecht Ruprecht en otras regiones, Hans Trapp y Pere Fouettard en Francia. Todos cumplían una misma función ancestral: castigar a los niños “malos”, azotarlos simbólicamente o llevárselos al inframundo dentro de un saco.

El nombre Krampus proviene del alemán krampen, “garra”, y su linaje se hunde en mitologías más antiguas que el cristianismo. Se le considera hijo de Hel, diosa del inframundo nórdico, y comparte rasgos con sátiros y faunos de la tradición griega. Es, en esencia, un residuo pagano que sobrevivió camuflado en la fiesta cristiana.

Según el folclore, Krampus aparece la noche del 5 de diciembre, la temida Krampusnacht. Al día siguiente, el 6 de diciembre, San Nicolás recompensa a los niños obedientes. Zapatos llenos de dulces… o una simple vara como advertencia. Luz y sombra. Premio y castigo. Una dualidad tan antigua como el ser humano. Con el tiempo, la Iglesia intentó borrar estas celebraciones salvajes. Más tarde, los regímenes fascistas también las prohibieron. Krampus fue silenciado… pero no destruido. En las últimas décadas, ha regresado con fuerza. En Austria, Alemania y otros países, hombres disfrazados de demonios recorren las calles en el Krampuslauf, una procesión caótica donde el monstruo vuelve a caminar entre los vivos.

 

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