La Navidad, sin duda, es la mejor época del año. Al menos, logra sacar lo mejor de nosotros: casi todos se vuelven más amables, decir un simple “Feliz Navidad” puede cambiarle el día a cualquier persona que camina por la calle preocupada o incluso molesta. Si no me crees, haz la prueba, regala un saludo sincero y verás cómo, al menos por un instante, le arrancas una sonrisa a quien sea. Pero ¿alguna vez te has detenido a pensar qué misterios ocultos están implícitos en nuestras creencias, que significa realmente la navidad?
¿Sabías, por ejemplo, de dónde proviene realmente la figura de Papá Noel?¿Y que, junto a su imagen bondadosa, existe también un lado oscuro, antiguo y casi olvidado? Ese es el expediente que revisaremos en este nuevo especial de Navidad, aquí, en Mundos Ocultos.

LA HISTORIA DE PAPÁ NOEL O SANTA CLAUS
Papá Noel, también conocido como Santa Claus, es uno de los personajes más universales de la Navidad. Su figura actual es el resultado de una larga evolución histórica que combina raíces cristianas, tradiciones folclóricas europeas y adaptaciones modernas, especialmente en el mundo anglosajón y gracias a Hollywood. Aunque hoy se lo asocia con regalos, renos y el Polo Norte, su origen se remonta a una figura real: San Nicolás de Bari, obispo del siglo IV. Que revisaremos más adelante.
Con la Reforma protestante del siglo XVI, el culto a los santos fue cuestionado y, en muchos países, la entrega de regalos se trasladó a la noche de Navidad, vinculándose más al nacimiento de Cristo. Sin embargo, la figura de San Nicolás sobrevivió transformándose. En los Países Bajos surgió Sinterklaas, un anciano obispo que llegaba en barco y repartía regalos a los niños, tradición que los colonos neerlandeses llevaron a América.
En Inglaterra coexistía otra figura: Father Christmas, personificación del espíritu festivo de la Navidad, asociada al banquete, la alegría y la abundancia. En América del Norte, especialmente en Nueva York, estas tradiciones se fusionaron. En 1809, el escritor Washington Irving adaptó el nombre Sinterklaas a Santa Claus, despojándolo del aspecto episcopal y dándole rasgos más populares.
Durante el siglo XIX, poemas e ilustraciones definieron su imagen moderna. El poema A Visit from St. Nicholas (1823) lo describió como un personaje alegre, regordete, viajando en un trineo tirado por renos. Más tarde, el dibujante Thomas Nast consolidó su iconografía: barba blanca, traje invernal, taller de juguetes y residencia en el Polo Norte.
En el siglo XX, la imagen de Papá Noel se popularizó globalmente gracias a la publicidad, especialmente a partir de las ilustraciones de Haddon Sundblom para Coca-Cola en la década de 1930, que fijaron definitivamente su traje rojo y su aspecto bonachón. Aunque no creó al personaje, esta representación lo convirtió en un símbolo global de la Navidad. Así es nuestro Papa Noel es más un inventó comercial, seguro ya lo sospechabas.
Hoy, la leyenda cuenta que Papá Noel vive en el Polo Norte junto a Mamá Noela y sus duendes, fabrica juguetes durante todo el año y, en la noche del 24 al 25 de diciembre, reparte regalos a los niños que se han portado bien. En su trineo volador. Y si, entra por la chimenea, que en Arequipa casi nadie tiene.

SAN NICOLÁS DE BARI
También conocido como San Nicolás de Mira, fue un obispo cristiano nacido en Patara, en la región de Licia (actual Turquía), hacia el año 270 d. C., y fallecido en Mira el 6 de diciembre del año 343. Vivió en una época de profundas tensiones religiosas dentro del Imperio romano y es una de las figuras más veneradas del cristianismo tanto en Oriente como en Occidente. Más de dos mil iglesias en todo el mundo están dedicadas a su nombre.
Poco se conoce con certeza histórica sobre su vida, ya que no se conservan escritos contemporáneos. Sin embargo, su culto estaba firmemente establecido ya en el siglo VI, lo que confirma su relevancia temprana. Procedente de una familia cristiana acomodada, Nicolás heredó una gran fortuna que, según la tradición, repartió íntegramente entre los pobres, destacando desde joven por su piedad, humildad y caridad.
La leyenda más famosa atribuida a San Nicolás relata cómo salvó a tres jóvenes de ser obligadas a prostituirse al entregar secretamente bolsas de oro para que su padre pudiera pagar sus dotes. Este gesto de generosidad discreta marcó profundamente su iconografía y dio origen, siglos después, a la tradición de los regalos secretos asociada a Santa Claus. Otros relatos milagrosos lo presentan calmando tormentas, resucitando niños, salvando inocentes de ejecuciones injustas y enfrentándose a autoridades corruptas.
Tras peregrinar a Tierra Santa, Nicolás regresó a Mira, donde fue elegido obispo de manera providencial. Durante las persecuciones del emperador Diocleciano habría sido encarcelado, siendo liberado más tarde bajo el mandato de Constantino. Después de su muerte, San Nicolás se convirtió en uno de los primeros santos no mártires en recibir una devoción masiva. En el siglo IV se erigió una iglesia en su honor en Mira, donde reposaron sus reliquias durante siglos. En 1087, marineros italianos trasladaron gran parte de sus restos a la ciudad de Bari, en Italia, donde hoy se conservan en la Basílica de San Nicolás. Este traslado impulsó enormemente su culto en Europa occidental.
