LA FANTASMA DE LA CARRETERA DE POLOBAYA

24/10/2024

Mi abuelo Raúl me contó que hace muchos años, cuando se encontraba trabajando en Polobaya donde tenía una chacrita, una vez que terminó con la jornada acostumbrada de la semana, acompañado de un amigo, decidió iniciar el retorno a Arequipa en su camioneta, era de noche y aunque no le gustaba manejar a esas horas, debía llegar muy temprano por la mañana, así que muy a su pesar partió. El hermoso y triste paisaje rural de la carretera desolada era el mejor escenario para que suceda lo más extraño que vio en su vida.

Se encontraba concentrado en el timón he inmerso en sus pensamientos, cuando de pronto fue interrumpido por los gestos y gritos alarmantes de su acompañante, le alertó que había una mujer muy extraña en la carretera, mi abuelito le replicó tajantemente que no había nadie, su amigo le dijo que la habían atravesado, mi abuelo Raúl replicó: ¿atravesado? estás loco si yo no he visto nada.

Al cabo de un rato el copiloto, vuelve a gritar señalando que la misma mujer volvió a aparecer y nuevamente fue rebasada en el camino por la camioneta, ya molestó mi abuelo le dice que deje de mentir y que trate de descansar que seguramente esta alucinando. De pronto cuando estaban por dar una curva peligrosa mi abuelo Raúl logro divisar a una mujer que estaba desnuda y un poco maltratada, ella miraba de frente al carro desafiante e inmóvil, el accidente era inminente.

Mi abuelo no sabía si frenar o girar el timón, pero el barranco que también se aproximaba hacía muy difícil tomar la decisión y definir la maniobra, sobre todo porque el copiloto gritaba que acelere y la atropelle, le dijo: es la misma mujer que he visto dos veces antes, acelera atraviésala es una mujer fantasma, no pares acelera Raúl, finalmente mi abuelo logró esquivarla y por poco se va al fondo del precipicio. 

Con los nervios de punta y aun en shock mi abuelo no pudo contenerse y volteó para ver que había sido de la chica de la curva, ella seguía ahí parada de pronto giró la cabeza y los miró fijamente con una expresión macabra que jamás olvidarían.

Mi abuelo se quedó asustado esta vez si la volviera a ver no dudaría en arrojarse al barranco auto y todo, aún recuerda  la gélida mirada de la  mujer, desde ese entonces solo viajaba por las mañanas, nunca más de noche

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