ENTRE EL ASOMBRO, LOS SECRETOS Y UN MISIL QUE NO PUDO DESTRUIR UN OVNI

11/09/2025

AUDIENCIA UAP EN EL CONGRESO DE EE.UU.

El 9 de septiembre de 2025 quedó marcado en la historia como el día en que el Congreso de Estados Unidos, bajo juramento y cámaras encendidas, presenció lo que parecía un capítulo arrancado de la ciencia ficción: un misil Hellfire impactando contra un objeto luminoso, indestructible, frente a las costas de Yemen. El auditorio quedó en silencio. Nadie se movía. Los ojos de los congresistas se clavaban en la pantalla como si todo el edificio respirara al unísono.

La audiencia, titulada “Restoring Public Trust Through UAP Transparency and Whistleblower Protection”, reunió a veteranos militares, investigadores como Jeremy Corbell y George Knapp, y legisladores decididos a exigir transparencia sobre los llamados UAPs (Fenómenos Aéreos No Identificados).

Entre los testigos estaban Dylan Borland, ex Fuerza Aérea, que relató un encuentro en 2012 con un gigantesco triángulo metálico cerca de la base de Langley; y Alexandro Wiggins, veterano de la Marina, quien narró las maniobras imposibles de los objetos tipo “tic-tac” frente al USS Jackson. Ambos dejaron claro que estos encuentros no son anécdotas aisladas, sino parte de un patrón inquietante.

El congresista Eric Burlison fue quien presentó el video que alteró el pulso del recinto: imágenes térmicas de un dron MQ-9 Reaper disparando un Hellfire contra un orbe brillante el 30 de octubre de 2024. El misil simplemente rebotó. El objeto permaneció intacto y siguió su trayectoria, como si la física misma hubiera cambiado de reglas en ese instante. Minutos antes se compartió otro video de una esfera que emergió del mar y quedo frente a un escuadrón militar, quienes a la orden de sus superiores lo registraron con cámaras infrarrojas.

Otro dato relevante que surgió durante la audiencia es la confirmación de que los drones MQ-9 Reaper han sido utilizados activamente para interceptar y atacar estos objetos. Es la primera confirmación oficial de que el ejército estadounidense no solo monitorea UAP, sino que tiene autorización para usar fuerza letal contra ellos.

Jeremy Corbell, con voz grave, añadió un detalle perturbador: antes del impacto, un pequeño orbe se desprendió de una nave mayor. ¿Estamos ante tecnologías de defensa activas? ¿Drones de drones? Nadie se atrevió a afirmarlo, pero el silencio posterior fue más elocuente que cualquier discurso.

Entre los documentos discutidos apareció un dato estremecedor: archivos filtrados desde Rusia que narran cómo, en algún punto del pasado reciente, tres cazas intentaron interceptar un OVNI. Dos fueron derribados, sus pilotos perecieron, y solo uno logró huir. Desde entonces, la doctrina rusa sería clara: no enfrentarse jamás directamente a estos objetos. La lección fue aprendida con sangre.

Los nombres de Bigelow Aerospace y Lockheed Martin volvieron a la mesa, vinculados a programas de recuperación y análisis de materiales no humanos. Y la sombra de Bob Lazar, tantas veces ridiculizado, apareció como un fantasma rehabilitado. George Knapp recordó su testimonio sobre ingeniería inversa en instalaciones secretas: “Tal vez era cierto desde el principio”.

Más allá de la tecnología imposible, el Congreso escuchó una súplica: protección para los testigos. Militares y civiles han sido objeto de estigmas, amenazas y carreras arruinadas por atreverse a hablar. “No podemos seguir castigando a quienes nos traen la verdad”, se escuchó repetir en la sala.

Preguntas y más preguntas: Si un misil de alta precisión como el Hellfire no puede dañar un orbe, ¿qué estamos enfrentando? ¿Qué significa que Estados Unidos ya no solo observa, sino que dispara contra estos objetos? ¿Hasta dónde llega el archivo oculto de videos y documentos que aún no se muestran?

DATO:

Lo más inquietante no está solo en las imágenes del objeto intacto, sino en la naturaleza del arma utilizada: un misil AGM-114 Hellfire, capaz de pulverizar un tanque en segundos y atravesar más de un metro de acero reforzado. Esta munición, diseñada para destruir fortificaciones y vehículos blindados, simplemente “rebotó” en la superficie luminosa del orbe ¿de plasma?, que continuó su trayectoria como si nada. Lo que para la tecnología humana representa el máximo poder letal de precisión, para aquel objeto desconocido no fue más que un roce irrelevante. El contraste resulta aterrador: si un arma concebida para incinerar en segundos no logra afectar a estas naves, ¿qué clase de materiales, energías o tecnologías nos enfrentan?

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