LA VIRGEN QUE HABLA QUECHUA
Cada primero de mayo, los arequipeños conmemoramos a la Virgen de Chapi, nuestra santa patrona. Pienso que debemos tener en cuenta primero, que mayo es el mes donde la presencia de la Virgen, en general en el mundo, se hace más visible, la aparición de la virgen de Fátima el 13 de mayo es otro gran ejemplo. La palabra mayo deriva del latín maius, mes dedicado a la diosa Maya. Diosas Mayas tenemos por partida doble, una es la griega y la otra es romana. La griega era una diosa tímida y hermosa que vivía en el monte Cileno, donde concibió a Hermes de Zeus. La romana era celebrada en primavera, solo por las mujeres en ritos secretos. Su divinidad estaba asociada con la fertilidad y la maternidad. Maya para los hindúes es la diosa madre o principio creador, para otros sin embargo era la diosa de la apariencia y la ilusión. Curiosamente la palabra Maya y María suenan muy parecido, simple coincidencia o podríamos entender que existe una divinidad que se encuentra muy arraigada en el subconsciente humano, así como la Pachamama está arraigada profundamente en nuestra idiosincrasia andina, ¿será por eso que escogimos mayo para celebrar el día de la madre?
Chaipi o Chapi, se encuentra en un pequeño valle (antiguo repartimiento de Pocsi) a 76 km de la ciudad de Arequipa, frontera con el departamento de Moquegua. Estas regiones fueron antiguamente pobladas por los puquinas, quienes vinieron del Collasuyo. Entre las diversas obras arquitectónicas que llegaron a edificar, destacó el Templo del sol, donde se realizaban cultos a este dios, lugar que luego ocuparía la Virgen Candelaria
La primera vez que aparece el nombre de Chapi, es en un documento de 1655. La devoción se da casi de inmediato. Aunque la Virgen fue traída al Perú por los misioneros franciscanos, muchos creen que apareció extrañamente cerca al templo de Churajón. Según las leyendas orales de la época colonial, recogidas por el profesor Alejandro Málaga, en su libro, La Virgen de Arequipa, Historia de la milagrosa Virgen de Chapi, “Fueron unos arrieros que transitaban por la zona en dirección al altiplano rumbo a las minas de Potosí, quienes olvidaron una caja de su cargamento, al poco tiempo fue encontrada por unos lugareños los cuales al ver la imagen entendieron, que la Virgen estaba allí para ser venerada”.

Luego de la erupción del volcán Huaynaputina se ve obligada a abandonar su ubicación inicial, pues todo quedó cubierto de ceniza, es así que la imagen inicia un periplo por la zona hasta quedarse en Chapí. Fue en 1709 que la imagen de la Virgen María abandonaría la Huaca o Sahuaca (Churajón), pues el sitio carecía de agua, por lo que las autoridades ordenaron el traslado a un lugar más fértil y poblado, sin embargo en su recorrido hicieron un alto en una quebrada allí se edificó la actual capilla vieja.
Según otras fuentes consultadas, “Nuestra Señora de la Purificación del Valle de Chapi”, tras el terremoto de 1743 se trasladó del desierto al antiguo valle de Chapi, donde se levantaría una iglesia en su honor. Debido a que las celebraciones desmesuradas durante su festividad en 1793, llamaron la atención de los párrocos y para evitar nuevos desmanes, ordenaron el traslado de la imagen a Pocsi o Polobaya.

“Después de avanzar un buen trecho, los cargadores de la imagen se detuvieron a descansar para recuperar fuerzas. Entonces, se produjeron ráfagas de viento cada vez más intensas, hasta convertirse en una tempestad cargada de tierra. Una vez que cesó la tormenta y cuando los cargadores se disponían a continuar la marcha, notaron que la imagen estaba tenía más peso y aunque hicieron todos los esfuerzos posibles por levantarla, sentían que las fuerzas flaqueaban. A este hecho se sumó el milagro de que se escuchó una voz de mujer que en quechua y aymara decía: “Chaypi, Chaypi”, “Chajchay llallápi” y “Chaj llallápi”, que significan “Aquí nomás”, “Aquí, aquí”, “Hasta aquí”. Episodio que se diseminó con rapidez por todos los rincones de Arequipa, estallando el culto masivo por la imagen milagrosa.
RAFAEL MERCADO BENAVENTE
