En el municipio de San Jerónimo, Copán, la tranquilidad de los ganaderos se ha visto sacudida por la presencia de un extraño depredador. Lo inquietante no es solo que ataque a las reses, sino la forma en que lo hace: no devora a sus víctimas por completo, únicamente les extrae el corazón.
Arnolfo Posadas, uno de los afectados, asegura haber visto fugazmente al responsable. Según su testimonio, el animal posee ojos claros y piel oscura, un aspecto fuera de lo común que aumenta la incertidumbre entre los pobladores.
En la última semana, ya se han perdido seis cabezas de ganado bajo las mismas circunstancias. Sin embargo, Posadas afirma que los ataques no son recientes: el fenómeno lleva más de tres meses azotando la zona. Lo más desconcertante es que la criatura parece desplazarse, pues ataca en un sector y luego desaparece para reaparecer en otro punto del departamento.
“Ya tiene como dos o tres meses de estar afectando la zona. En momentos está en un lugar y luego en otro, pero sí estamos preocupados”, relató el ganadero.
Los productores han solicitado la intervención de las autoridades para instalar cámaras o trampas que permitan capturar e identificar al misterioso depredador. “Esto está afectando a por lo menos siete ranchos. Necesitamos apoyo del Gobierno”, insistió Posadas.
Hasta ahora, no existen imágenes que prueben qué tipo de criatura es, solo los cuerpos de las reses, todos con la misma marca: una herida precisa en el pecho.
¿Una leyenda hecha realidad?
El fenómeno ha despertado inevitables comparaciones con el “Chupacabras”, la criatura mítica que desde mediados de los años noventa aterra a campesinos en distintos países de América Latina. La primera oleada de reportes surgió en Puerto Rico en 1995, cuando granjeros hallaban a sus animales muertos con un pequeño orificio en el cuerpo y sin rastro de sangre.
Con el tiempo, la leyenda se propagó y testigos describieron a la bestia como un ser monstruoso, similar a un canguro, con colmillos y ojos rojos prominentes.
Hoy, en Honduras, muchos se preguntan si la sombra del Chupacabras ha llegado también a Copán. Por ahora, no hay certezas: solo cadáveres, temor y un misterio que crece con cada ataque.