LA CASA EMBRUJADA DEL INCLÁN EN MOLLENDO

La semana pasada les hablé sobre Diego un muchacho que conocí y me sorprendió por un testimonio que me brindó sobre la Dama de Mejía. Estoy convencido que Diego es médium y no perdería la oportunidad de preguntarle más detalles sobre sus relatos y experiencias paranormales. He oído que muchas casas de Mollendo, sobre todo del Inclán, están embrujadas, y se lo pregunté.

—Sí, claro. Ahí ha habido algo… definitivamente. Mi familia vive ahí en una casa, en el Inclán y me cuentan historias de eventos terroríficos, sobre todo porque dicen que es barrio muy antiguo. Me respondió Diego.

Hace una pausa y prosigue: —De hecho, al lado de esa casa hay varias viviendas antiguas, de esas de madera, como de muelle o puerto. Pero esta casa en particular es distinta: es pequeña, de material noble. Eso ya te hace pensar que antes hubo algo ahí. La casa está por una zona donde llegas a una placita con una iglesia verde… un poco más debajo de ese sitio.

Recuerdo una vez que me quedé solo en esa casa, esperando a mi tío. Mis amigos se habían ido, y en ese momento empiezo a escuchar ruidos en el segundo piso… como si alguien estuviera martillando o golpeando algo.

Entonces subo a ver. Reviso… y no había nadie. Pero cuando estoy bajando, siento claramente que alguien me agarra del hombro.

No lo dudé. Salí de la casa, la cerré y me quedé afuera esperando a mi tío para contarle. Estaba de miedo, asustado. Cuando llegó, me encontró sentado afuera y me preguntó qué había pasado. Le dije: “Oye, tienes algo en la casa”. Y me respondió: “Sí… no eres el primero que me dice eso”.

Ahora, yo no practico mediumnidad ni pertenezco a ningún grupo espiritual. Un amigo, siempre me ha insistido para que me involucre más, pero por temas de trabajo y tiempo nunca he podido. Tal vez este año, con menos carga en la universidad, pueda explorar un poco más ese tema. Pero te soy sincero: no es algo que yo desee. Yo no quiero ver ni oír cosas.

Además, cuando estas experiencias se vuelven muy recurrentes, pasa algo raro: empiezas a olvidarlas. Es como si el cerebro las borrara porque no tienen lógica. Muchas veces, apenas me pasa algo, tengo que contarlo de inmediato, porque después se me va. Mi mamá incluso me ha recordado cosas que yo mismo le conté y que ya había olvidado. En mi casa también ocurren cosas fuertes, bastante intensas.

Pero hay algo aún más extraño. No sé si llamarlo capacidad, pero he notado que cuando yo veo algo… las personas que están conmigo también lo ven. No es que solo yo lo perciba. Se manifiesta para todos. Y eso ha pasado varias veces. Hay personas más sensibles o conectadas, claro, pero en mi caso es distinto: yo no busco canalizar nada. Soy completamente empírico. Sin embargo, cuando ocurre, ocurre para todos los presentes. Por eso sería interesante ir juntos a algunos de esos lugares.

Ahora, te cuento otro caso. Fue en una reunión en casa de un amigo, una casa antigua que queda por detrás del Colegio Médico, por la zona de la morgue. Era un sábado cualquiera, estábamos haciendo una reunión tranquila.

En un momento voy al baño. Abro la puerta… y veo a un señor. Era un hombre mayor, bajito, gordito, con boina y chaleco. Vestía como un abuelo de antes. Lo vi tan normal que le dije: “Ah, disculpe, buenas noches”, y cerré la puerta.

Regresé donde mis amigos y les dije: “Oye, estamos haciendo la reunión aquí y hay un señor en el baño. ¿Quién es? ¿Tu abuelo, un tío…?”

Mi amigo —al que le decíamos “Toyo”, Álvaro— me preguntó cómo era. Se lo describí… y se quedó en silencio. Luego me dijo: “Ese es mi abuelo… pero ya falleció”.

Me quedé frío. Le pregunté si hablaba en serio, y me dijo que sí, que era exactamente como lo había descrito.

En ese momento, la puerta del cuarto donde estábamos todos se abrió de golpe… sola. Todos nos miramos.

Álvaro sonrió ligeramente y dijo: “Abuelito…”. Y luego, la puerta se cerró suavemente. Nos quedamos en shock.

Son ese tipo de cosas las que me han pasado. Y lo más curioso es eso: cuando sucede, no soy el único que lo percibe.

COMENTARIO

En mi más reciente viaje de investigación a Mollendo, pude constatar que muchas casas del Puerto Bravo están embrujadas. Basta conversar con las personas más antiguas del pueblo para que relaten las más increíbles experiencias que han vivido, encuentros cara a cara con presencias o imágenes fantasmagóricas.

Algunos sostienen que Mollendo posee una carga especial, quizás porque ha sido un pueblo castigado por diversas desgracias a lo largo de su historia. Uno de los eventos más recordados, y que causó gran perjuicio, fue un incendio que consumió numerosas casas antiguas de madera. Se cree que, debido a ello, existe una cantidad importante de presencias que aún habitan esos espacios hoy inexistentes; como si fueran inquilinos del más allá que se rehúsan a abandonarlos.

En cuanto al segundo caso, resulta muy curioso, ya que el barrio de Los Ángeles no es tan antiguo. Sin embargo, eso no impide que se manifiesten este tipo de fenómenos. Al parecer, se trataría de un espíritu más reciente que, al entrar en contacto con un médium y sentirse percibido, logra interactuar con los jóvenes presentes.

Según la doctrina espírita de Allan Kardec. El médium cumple un papel fundamental, ya que aporta cierto tipo de energía psíquica que permite a las entidades manifestarse incluso con acciones físicas en nuestro mundo. Tal vez esa sea la explicación del por qué Diego afirma que puede hacer que otros también vean estas presencias: no necesariamente se trata de una “visión” individual, sino de una transferencia o amplificación de esa energía hacia quienes lo rodean.

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