LA DONCELLA DE MEJÍA: UN ENCUENTRO TERRORÍFICO CON UNA BRUJA EN AREQUIPA

A Diego lo conocí porque me dijeron que tenía cierta apertura en la percepción, que le permitía observar fenómenos paranormales, conversamos una tarde y me relató una experiencia increíble sobre un contacto con un ser fantasmal, en un verano de hace unos 8 años atrás en Mejía. Aquí la historia:

Era una especie de bruja… pero más bien lucía como un espectro.
En realidad, no sé con certeza qué era, pero parecía una mujer. Tenía el cabello negro, largo, y vestía una túnica blanca. Era el típico espectro de película, algo parecido a lo que uno vería en El Aro. No logramos verle el rostro; su cara no se distinguía. Era muy delgada. Esto ocurrió en la playa El Chalán, en Mejía.

Prosigue Diego: Esa noche estábamos con unos amigos, alrededor de las 11 p.m. No era madrugada, pero el lugar estaba completamente vacío. Nos encontrábamos en una especie de placita en la parte alta, como un pequeño malecón desde donde se ve la playa. Tengo entendido que esa zona pertenece a un hotel, aunque es de acceso público.

En un momento, me percaté de la figura y les dije a mis amigos:
—Miren, hay alguien ahí. Al inicio parecía estar sentada en la arena. Pero mientras la observábamos, se puso de pie. Lo extraño era que aparecía y desaparecía. De pronto estaba ahí… y al instante ya no. Luego alguien la veía más allá. Así nos dimos cuenta de que no era solo yo quien la veía; todos empezamos a identificarla en distintos puntos. Incluso apareció dentro del mar.

En cierto momento, sentimos que esa cosa se dio cuenta de que la estábamos observando. Fue entonces cuando vimos algo aún más perturbador:
sus manos —o quizás uñas— eran extremadamente largas, tanto que llegaban al suelo. Mientras estaba de pie, rascaba la arena con ellas. Intentamos llamarla, gritarle, de forma desafiante o si quieres temeraria… y sí, logramos su atención. Comenzó a acercarse.

Pero no caminaba normalmente. Desaparecía y reaparecía… cada vez más cerca. Hasta que la tuvimos casi enfrente. Ahí ya no aguantamos más. Nos dio miedo… y salimos corriendo.

Mientras huíamos, vimos a un hombre observándonos desde una ventana del hotel.
Le contamos lo que había pasado, y nos dijo algo que nos dejó helados: —Eso siempre aparece… y desaparece. Más tarde, en una tienda, una señora nos confirmó algo similar.
Nos dijo que esa aparición era conocida como: “La Doncella de Mejía” (o también “La Mujer de Mejía”)

LA LEYENDA

Según lo que pude averiguar después, su historia es parecida a la de la Mujer del Muelle de San Blas en México. (Un relato que hace referencia a una mujer que vagaba por la playa en busca de su amor, de un marinero que nuca regresó por ella, la mujer enloqueció y volvía al lugar siempre).

La Doncella de Mejía. Era una mujer que esperaba a su pareja y lamentablemente algo ocurrió, murió tal vez en ese estado de abandono… y quedó atrapada en ese lugar. Desde entonces, vaga entre la playa y el mar. Dicen incluso que siente una especie de envidia hacia las parejas, y que si estás con alguien, podrías ser víctima de ella, podría hipnotizarte y llevarte al mar.

ANÁLISIS

He viajado mucho entre Mollendo y Mejía, incluso hacia la Punta de Bombón, curiosamente, en busca de historias de brujas, tal vez por eso mi sesgo al afirmar que ellos se encontraron con una bruja. Hay algo en el modus operandi del fenómeno, que me recuerda a la bruja de Barranco, caso célebre en las investigaciones del doctor Anthony Choy, recuerdo que un testigo de ese expediente paranormal, me contó que la bruja podía teletransportarse, y no hablaba de un ser inmaterial sino de algo físico y perfectamente macabro.

Si quieren, esta aparición podríamos asociarla con un espíritu demoníaco, pero esa sed de venganza, esa sistematización al momento de atacar a inocentes parejas, me recuerda a historias que recogí en Catas, que narran la aparición de brujas en parajes solitarios, también a historias de sirenas que llaman con sus cantos o belleza a los hombres, para ahogarlos en las aguas de los ríos y los mares. Sin duda es una fuerza maligna capaz de transformarse de mimetizarse con el ambiente, teletransportarse y alimentarse de sus víctimas, a través de arrebatarles sus vidas, su amor, de su sufrimiento.

Eso es algo que va más allá de una presencia de un condenado, no, no es algo meramente fantasmal, me atrevería a decir que son seres inmortales, como los vampiros, o al menos capaces de vivir mucho tiempo, de a través de sus apariciones periódicas no llamar la atención, para tratar de pasar como cuentos o leyendas.

Yo creo que detrás de estos hechos macabros se esconde, una dimensión que no conocemos, son seres físicos que persiguen oscuros propósitos, alguna vez fueron humanos que probablemente han hecho pacto con algo poderoso y denso, o que han accedido al secreto de la vida eterna ¿o deberíamos decir de la muerte? A través de cuotas de sangre o de entregar vidas de incautos.

Estos seres pertenecen a logias antiguas y monstruosas, es mejor seguir pensando que son solo historias para asustar a los distraídos, es mejor vivir engañados y darle la espalda a una dimensión alucinantemente real. Dios quiera, nunca toparnos cara a cara con esos espantos, en la mayoría de casos son pocos los que salen con vida de esos encuentros.

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