NAVIDAD INKA

25/12/2025

Mucho antes de la llegada de los españoles, durante el mes de diciembre, los incas celebraban diversas festividades en torno al solsticio de verano y al nacimiento de su dios Sol, Inti. Era, en cierto modo, una “Navidad andina”. Como es lógico suponer, el conocimiento inca sobre los fenómenos astronómicos y agrícolas era muy avanzado; sabían que un nuevo año comenzaba cuando el Sol alcanzaba el cénit en el Trópico de Capricornio, alrededor del 24 de diciembre.

La Navidad que hoy se celebra en distintas partes del mundo tiene su origen en pueblos antiguos, que realizaban ceremonias religiosas en torno a los solsticios de invierno o de verano, dependiendo del hemisferio. Algunas culturas creían que el dios Sol nacía el 25 de diciembre, como los romanos, que celebraban el nacimiento del Sol Invicto, asociado al dios Apolo. De manera similar, en el Tahuantinsuyo, los incas creían que durante el solsticio de verano austral el Sol moría simbólicamente y renacía de inmediato. Luego alcanzaba su plenitud en junio, durante el Inti Raymi, para después envejecer nuevamente hasta diciembre. Así se completaba el año y se repetía, una y otra vez, su ciclo de vida.

Diciembre era denominado por los incas como Kapaq Inti Raymi Kamai Quilla —primer mes del año—, periodo en el que se realizaban importantes celebraciones vinculadas a su cosmovisión. Desde la actual Plaza de Armas del Cusco partían las principales imágenes del Sol y las momias de los antiguos incas gobernantes en dirección al Templo del Coricancha. Allí se bebía chicha de jora, se bailaba, se mascaba coca y se sacrificaban decenas de llamas.

Posteriormente se realizaba el Guarachico, una ceremonia de iniciación para los jóvenes, en la que se llevaban a cabo pruebas deportivas, de lucha, arco y honda. Durante el primer día de luna, los jóvenes que habían sido iniciados como guerreros, tanto del Hanan Cusco como del Hurin Cusco, salían armados con sus hondas, llamadas huaracas, y entablaban una batalla ritual entre ambas parcialidades.

Se lanzaban hondazos con una fruta llamada coco, que crece en los cardones. En el fragor del combate, algunas veces llegaban incluso a enfrentarse cuerpo a cuerpo para probar su fuerza. Entonces, el Inca, que observaba la escena desde la plaza, se ponía de pie y restablecía la paz. A esta forma de lucha la llamaban chocanaco.

Estos ejercicios de combate se realizaban para que los jóvenes más fuertes y valientes se dieran a conocer. Concluida la ceremonia, todos se sentaban según su parcialidad. Los nuevos guerreros vestían camisetas negras nuevas, pequeñas mantas de color leonada y llevaban en la cabeza plumas blancas extraídas de unos pájaros llamados tocto. Durante ese día comían abundantemente y con alegría, pues al ser armados guerreros habían ayunado previamente y tenían prohibido consumir sal y ají; la celebración marcaba el fin de ese periodo de abstinencia.

Escanea este código QR con tu celular para patrocinarnos y ser parte de nuestra misión. ¡Gracias por tu apoyo!

Yape
PayPal