¡CASO PERUANO DENTRO DE LOS ARCHIVOS FILTRADOS!
Los que crecimos en la década de los noventa viendo Los Expedientes Secretos X, la serie de culto sobre extraterrestres y conspiraciones, jamás imaginamos presenciar una revelación de la magnitud a la que hoy estamos asistiendo. Realmente parece algo que supera la ficción: que un presidente de Estados Unidos ordene publicar documentos secretos sobre objetos anómalos era una idea que antes solo existía en películas y series. Sin embargo, está ocurriendo de verdad. Sin duda, “el futuro es ahora”, como diría otra famosa película.
Este 8 de mayo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos, más conocido como el Pentágono, liberó un primer lote oficial de archivos sobre fenómenos aéreos no identificados que se remontan hasta la década de 1940 y reúnen más de 400 incidentes registrados en distintas partes del mundo. La desclasificación incluye reportes técnicos, documentos históricos, fotografías, registros de radar y videos captados por la Fuerza Aérea y la Marina estadounidense, que permanecieron ocultos durante décadas. El material recopila años de investigaciones militares y evaluaciones científicas relacionadas con objetos y sucesos que, hasta hoy, continúan sin una explicación definitiva.
DEL SECRETISMO A LA DIVULGACIÓN OVNI
La gran transformación llegó cuando el Congreso de Estados Unidos empezó a exigir mecanismos formales de investigación. Entre 2021 y 2023 se aprobaron cláusulas dentro de la NDAA (National Defense Authorization Act), la gigantesca ley anual de defensa estadounidense. Estas leyes obligaron al Departamento de Defensa y a las agencias de inteligencia a recopilar, centralizar y reportar información sobre UAPs. Ahí nace oficialmente la oficina conocida como AARO (All-domain Anomaly Resolution Office), creada en 2022 por el Pentágono para investigar objetos anómalos en aire, mar, espacio y zonas submarinas.
Trump tuvo un rol indirecto importante porque durante su administración comenzó la presión política por liberar archivos sensibles. Él había prometido liberar completamente los documentos de Kennedy, aunque luego parte del aparato de inteligencia retrasó la publicación total alegando razones de seguridad nacional. Ese conflicto creó un precedente: el público y algunos congresistas empezaron a cuestionar por qué tantas décadas después seguían existiendo secretos de Estado masivos. Ese clima favoreció luego la demanda de transparencia sobre OVNIs. Más adelante, legisladores como Marco Rubio, Kirsten Gillibrand y Chuck Schumer impulsaron directamente leyes para obligar a las agencias a entregar archivos UAP al Congreso.
El mecanismo de recopilación fue enorme. La información comenzó a llegar desde múltiples agencias: la Marina, Fuerza Aérea, NORAD, NSA, CIA, FBI, FAA y sistemas satelitales militares. Muchos casos provenían de sensores infrarrojos FLIR, radares AESA, cámaras de cazas F/A-18, submarinos, destructores y satélites de vigilancia. En otros casos, los reportes venían de pilotos comerciales o militares mediante sistemas internos de seguridad aérea. Antes, estos informes quedaban fragmentados y muchas veces eran archivados o ridiculizados. Con las nuevas leyes, las agencias quedaron obligadas a compartirlos con AARO y con ciertos comités del Congreso.
Luego vino el proceso de selección. No todo se publica. Primero, analistas militares y de inteligencia evalúan si un video o documento contiene tecnología sensible estadounidense: capacidades de radar, códigos de sensores, frecuencias militares, sistemas secretos de vigilancia o ubicación exacta de bases. Si el material compromete seguridad nacional, se edita o clasifica parcialmente. Por eso muchos videos aparecen recortados, borrosos o con metadatos eliminados. El Pentágono decide qué puede hacerse público junto con oficinas de revisión de inteligencia y seguridad.

Los documentos y videos desclasificados han aparecido en varias plataformas oficiales. Una de las más importantes es el sitio de AARO, donde hoy se publican reportes, gráficos, casos cerrados y algunos videos oficiales. Otra plataforma clave es DVIDS (Defense Visual Information Distribution Service), una gigantesca red oficial del Departamento de Defensa usada para distribuir videos, fotografías y material militar público. Mucha gente piensa que DVIDS es una web “ovni”, pero en realidad es un archivo multimedia militar de EE.UU. Allí se suben materiales oficiales ya aprobados para difusión pública. Muchos videos UAP terminaron alojados allí porque eran técnicamente productos audiovisuales militares.
También interviene el sistema FOIA (Freedom of Information Act), la ley de libertad de información. Gracias a ella, periodistas, investigadores y ciudadanos pueden pedir documentos específicos al gobierno. Muchas liberaciones históricas de archivos OVNI ocurrieron así, aunque el proceso puede tardar años. Además, existen los Archivos Nacionales de EE.UU., donde recientemente se creó una sección dedicada a documentos UAP relacionados con futuras desclasificaciones ordenadas por el Congreso.
Todo este sistema creó por primera vez un mecanismo oficial permanente donde pilotos, militares y agencias pueden reportar fenómenos anómalos sin el estigma que existía décadas atrás. Antes los informes quedaban dispersos; hoy existe una estructura legal y burocrática diseñada específicamente para centralizar, analizar y eventualmente publicar parte de esa información.
En esta primera gran ola de desclasificación de mayo de 2026 no salió “una sola prueba definitiva” de extraterrestres, pero sí apareció algo que nunca había ocurrido a este nivel: un archivo coordinado de documentos, videos, fotos, audios y reportes provenientes de múltiples agencias del gobierno estadounidense, incluyendo NASA, FBI, Departamento de Defensa, AARO y archivos militares históricos.

LAS CATEGORÍAS DE MATERIAL LIBERADO FUERON ENORMES Y MUY VARIADAS
- Videos infrarrojos militares FLIR.
- Fotografías de anomalías aéreas y lunares.
- Transcripciones de astronautas de Gemini y Apollo.
- Archivos históricos de “Foo Fighters” de la Segunda Guerra Mundial.
- Reportes del FBI de los años 40 y 50.
- Informes radar militares.
- Casos de drones y objetos esféricos (“orbs”).
- Material clasificado parcialmente editado por AARO.
- Documentos técnicos sobre cómo algunos UAP pueden confundirse con satélites Starlink.
- Informes internos sobre métodos de desclasificación y análisis.
Uno de los aspectos más impactantes fue que por primera vez aparecieron materiales de la NASA relacionados directamente con observaciones anómalas hechas por astronautas. Algunos provenían de las misiones Gemini y Apollo. En los archivos aparecen diálogos donde astronautas describen “objetos físicos”, “fragmentos luminosos” o luces extrañas cerca de la Luna.
EE.UU. TOMA DISTANCIA DEL CASO “MOMIAS ALIENÍGENAS” DE JAIME MAUSSAN
No todas son buenas noticias, y es que el fraude también se asoma dentro de los PDF liberados recientemente por Estados Unidos. Aquí es donde aparece el polémico caso peruano impulsado por el mexicano Jaime Maussan, presentado años atrás como evidencia de supuestos cuerpos no humanos. El registro incorpora este episodio dentro del historial de reportes y eventos analizados por agencias estadounidenses en torno a fenómenos considerados inicialmente anómalos.
Como se recuerda, el 12 de septiembre de 2023 el Congreso de México recibió testimonios sobre UAP durante el debate de una ley de protección del espacio aéreo. En aquella audiencia se exhibieron presuntos cuerpos extraterrestres y videos de pilotos militares, generando repercusión mundial. Sin embargo, el propio documento estadounidense señala que existieron cuestionamientos y desacuerdos sobre la validez científica del material presentado.
Lejos de respaldar la hipótesis extraterrestre, el archivo difundido por Estados Unidos menciona el caso para dejar constancia del posterior descrédito científico que rodeó a las supuestas momias. El episodio es incluido como ejemplo de cómo ciertos reportes altamente mediáticos fueron revisados y finalmente descartados tras evaluaciones técnicas, marcando la distancia entre el impacto público del fenómeno y las conclusiones alcanzadas por los organismos oficiales.
DOCUMENTO DESCLASIFICADO (059UAP00013):
11. (U) El Congreso escuchó testimonios sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP) el 12 de septiembre, por parte de expertos que incluyeron al periodista mexicano Jaime Maussan y al ex piloto de la Armada de los EE. UU. Ryan Graves, quien anteriormente testificó ante el Congreso de los EE. UU. La audiencia tuvo como objeto debatir el lenguaje sobre los UAP en la Ley de Protección del Espacio Aéreo la cual, de ser aprobada, convertiría a México en el primer país en reconocer formalmente la presencia de vida alienígena en la Tierra. Los expertos solicitaron a los legisladores reconocer los UAP, garantizar la seguridad del espacio aéreo y permitir el estudio de los mismos. Asimismo, los expertos presentaron ante el Congreso dos supuestos cadáveres de alienígenas y videos de encuentros de pilotos mexicanos con objetos voladores de rápido movimiento durante el vuelo. Tras la audiencia, Graves lamentó que la exhibición restara valor a su experiencia con los UAP y expresó su decepción ante lo que calificó como una «artimaña sin fundamento» por parte de Maussan. La comunidad científica ha desacreditado supuestos cadáveres de alienígenas presentados anteriormente por Maussan como evidencia de vida extraterrestre
