EL PIE GRANDE DEL VOLCÁN UBINAS

04/08/2026

Llegó un testimonio a nuestra redacción que no podemos dejar de mencionarlo, en nuestro afán de recuperar los relatos más antiguos de los habitantes de nuestro querido Perú lo compartimos. La historia le pertenece a Oscar Flores Apaza, cuya familia es originaria del pueblo de Huantagua, ubicado en las faldas del Ubinas. Lo que narra no proviene de un libro ni de una leyenda escuchada al pasar. Es un secreto que su abuela guardó durante gran parte de su vida. Antes de compartir aquella historia, Oscar quiso explicar por qué estaba convencido de que existen inteligencias superiores a la humanidad.

Me contó que el 14 de febrero de 2015, aproximadamente a las cinco de la tarde, salía de su centro de labores en una fábrica del Callao, muy cerca del aeropuerto. Mientras observaba un avión que acababa de despegar, algo llamó poderosamente su atención. Un objeto de gran tamaño y forma alargada, similar a los conocidos ovnis tipo cigarro apareció junto a la aeronave. Según relata, el extraño objeto comenzó a rodear el avión, realizando movimientos que le dieron la impresión de estar examinándolo o escaneándolo. La escena apenas duró unos minutos. Después de acompañar al avión durante un breve trayecto, la aeronave continuó su ruta mientras el extraño objeto permaneció inmóvil en el cielo. Poco a poco comenzó a perder definición hasta desvanecerse por completo. «No atiné a hacer nada», me dice. La sorpresa fue tan grande que simplemente observó el fenómeno sin reaccionar. Aquella experiencia terminó por darle un nuevo significado a una historia que había escuchado desde niño.

LA ZONA PROHIBIDA DEL VOLCÁN

Su abuela había crecido en Huantagua cuando el modo de vida giraba alrededor del pastoreo. Siendo apenas una niña, sus padres le encargaban cuidar las ovejas. Sin embargo, existía una prohibición muy clara. Nunca debía acercarse a determinadas laderas del volcán. Cada vez que preguntaba la razón, su padre, el bisabuelo de Oscar, respondía siempre lo mismo: «Por ahí sale el diablo. Se lleva a los animales… y también a las personas.»

La explicación parecía formar parte de esas advertencias con las que los mayores buscaban mantener alejados a los niños de lugares peligrosos. Hasta que un día ocurrió algo que su abuela jamás pudo olvidar.

Una tarde, mientras jugaba con otros niños, la pequeña perdió la noción del tiempo. Al darse cuenta de que era tarde para llevar el rebaño al lugar habitual de pastoreo, decidió conducir las ovejas precisamente hacia aquella zona prohibida. Extendió una manta sobre el pasto para comer algo mientras los animales pastaban alrededor.

Fue entonces cuando el ambiente cambió de manera repentina. Todo quedó completamente en silencio. No se escuchaban aves, ni viento, ni el sonido habitual del campo. Al mismo tiempo comenzó a percibir un olor penetrante, una mezcla entre orina y kresso, tan intenso que le produjo una profunda sensación de inquietud.

Entonces ocurrió lo imposible. Frente a ella, sin previo aviso, el aire pareció abrirse. La mujer describía aquella abertura como la puerta de un ascensor, metálica y moderna, una compuerta perfectamente delimitada que apareció de la nada en medio del paisaje. Cuando la abertura terminó de abrirse, pudo ver que en su interior existía una iluminación muy intensa.

De aquella extraña abertura emergió lentamente una criatura de aproximadamente dos o tres metros de altura. Su cuerpo estaba completamente cubierto por un largo pelaje. Años después, cuando vio por televisión la película La guerra de las galaxias, la imagen de Chewbacca la dejó profundamente alterada. !Es ese ser¡, le dijo a su nieto, aquel personaje era extraordinariamente parecido al monstruo peludo que había visto durante su infancia.

EL ROBO DEL REBAÑO

La niña quedó petrificada mirando la escena, tan petrificada como las ovejas, que también permanecieron inmóviles. Ni una sola intentó escapar. El gigantesco ser peludo caminó directamente hacia el rebaño, tomó una oveja sobre uno de sus hombros y sujetó otra bajo el brazo.

Después emprendió el regreso hacia la misteriosa abertura. Antes de cruzarla definitivamente, giró lentamente la cabeza y observó fijamente a la niña. Fue en ese instante cuando ella pudo distinguir claramente sus facciones. Nunca olvidaría aquella mirada. Sus ojos eran completamente rojos, y según decía, transmitían una expresión agresiva, como si estuviera permanentemente enfurecido. El olor era insoportable. Cada paso que daba intensificaba aquella mezcla de kresso y orina que impregnaba el ambiente.

Mientras el ser ingresaba nuevamente por la extraña puerta, alcanzó a observar fugazmente el interior de la incomprensible visión. Describió un espacio iluminado, con grandes tubos metálicos brillantes y abundante vapor. (Pienso ahora que redacto el testimonio que era como si se tratara del interior de una instalación tecnológica, desconocida para un niño del campo, por tanto difícil de comprender sin el contexto adecuado).

Segundos después, la abertura comenzó a cerrarse hasta desaparecer completamente, como si nunca hubiera existido. La niña recogió apresuradamente sus pertenencias, reunió al resto del rebaño y regresó a casa sin mirar atrás. Jamás volvió a acercarse a ese lugar. Durante décadas guardó silencio. Solo muchos años después, mientras veía junto a su nieto esa película, rompió ese secreto familiar. La aparición de Chewbacca despertó un recuerdo que permanecía intacto desde su infancia. Entonces decidió contar toda la historia.

Tiempo después de compartir el relato Oscar conversó con un amigo. Al escuchar la descripción del monstruo peludo, éste le comentó que entre algunos pobladores de los alrededores del Ubinas existe un personaje conocido como el Olkaywas, mientras que otros lo relacionan con la figura del Ukuko, un ser perteneciente a la tradición andina, generalmente descrito como un hombre-oso vinculado a las montañas y a los Apus.

Sin embargo, en la tradición oral, el Ukuko suele asociarse al rapto de mujeres o al papel de guardián de los nevados. En cambio, la criatura descrita por su abuela robó únicamente dos ovejas lo que lo vincula directamente con la actitud de un chupacabras, y extraterrestre, porque desapareció dentro de aquella extraña puerta luminosa (¿un ovni?).

Escanea este código QR con tu celular para patrocinarnos y ser parte de nuestra misión. ¡Gracias por tu apoyo!

Yape
PayPal