LAS MANOS DE LOS DUENDES CONDENADOS DE CHILINA

30/08/2026

William Chaina es un muy buen amigo mío, además de ser taxista, se podría decir que es un investigador paranormal, es más, posee algunas habilidades psíquicas, y como es de imaginar, por su profesión tiene incontables historias para compartir, muchas de ellas de carácter sobrenatural.

Por el 2015 aproximadamente, William llamó al programa de radio que yo dirigía en Stereo 1, Martes de Espanto, un clásico nocturno arequipeño, se le sentía preocupado, decía haber sufrido un ataque paranormal. Casi al terminar el programa, como era costumbre, me fue a recoger y con detalle me contó su extraña experiencia.

Vale la pena recordar como William siempre pasaba a recogernos a un grupo de amigos y a mí durante las noches de programa. A bordo de su auto vivíamos auténticas aventuras paranormales por toda Arequipa. Luego nos hacía taxi y dejaba en nuestras casas. Alguna vez nos adentramos en Hunter a buscar a una sirena; otras cruzábamos el puente Chilina a la caza de Mónica; a veces nos llevaba a recorridos por los cementerios de la ciudad o, sencillamente, íbamos hasta las faldas del Misti para contemplar las luces de Arequipa, para ver nuestra pequeña y distante ciudad en la oscuridad.

Continuemos con la historia. William decía que su taxi prácticamente se había ahogado en el cruce de Chilina, se podría decir que esto era recurrente, pues según él a más de un taxista le había ocurrido el extraño fenómeno, de quedar medio atascado en aquel riachuelo o badén de la intersección. Contó que al pasar ese oscuro sendero, la batería del auto también falló, así como el sistema eléctrico, lógicamente. Cuando se bajó del carro para revisar que pudo haber pasado, notó unas extrañas huellas de manos pequeñas, que se encontraban en la parte de posterior del vehiculó, como si esas manos lo hubieran estado reteniendo o jalando. Aunque eran marcas humanas, también pensó que podían ser de duendes, ¿acaso de almas condenadas de niños?, que a la sazón de las leyendas arequipeñas vendrían a ser la misma cosa.

Recuerdo que William me mostró fotos de las huellas que captó con su celular; esta evidencia se sumaba a los múltiples testimonios que recogí a través de las llamadas, de gente que vivía por Chilina y que reportaba sombras y actividad paranormal en la zona. Fue entonces que una noche junto a unos amigos fuimos llevados por William en su taxi a aquel cruce y sentimos que literalmente el auto mostraba muchas dificultades en subir la pequeña lomada del cruce, era como si manos invisibles aguantaran el vehículo.

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