Durante el incanato se suceden en el Cusco dos dinastías: la de los Hurin-Cuscos y la de los Hanan-Cuscos. En la primera gobiernan cinco Incas y en la segunda nueve, inclusive Huáscar y Atahualpa. El penúltimo Inca de la primera dinastía fue Mayta Cápac, hijo de Lloque Yupanqui y de Mama Cahua. Aunque es difícil determinar una cronología precisa sobre esos tiempos legendarios, los historiadores calculan que Mayta Cápac fue proclamado Inca a la muerte de su padre, el año 1247, gobernando 29 años, hasta 1276. Por las hazañas que de este soberano se cuentan, más parece un personaje fabuloso; no obstante, tiene marcada personalidad histórica.
Con rara coincidencia, todas las tradiciones recogidas por los cronistas españoles, así como las informaciones levantadas en el Virreynato y los autorizados relatos del Padre Cobo, están de acuerdo sobre la personalidad guerrera del conquistador de Arequipa. Vaca de Castro, en sus informaciones, dice que no aumentó el dominio de sus antecesores «porque siempre tuvo guerra con los suyos, que cada día se le alzaban». El cronista Sarmiento dice que las contiendas que Mayta tenía en el Cusco eran con los Alcahuizas y Culunchimas; que a los primeros los rechazó en un ataque que hicieron al Coricancha cuando aún gobernaba su padre Lloque Yupanqui; que después los rechazó en tres ocasiones más.
Cuando Mayta ocupó el trono imperial «mereció alentadores oráculos del pájaro totémico inti, el traído por Manco Cápac desde Pacaritambo», lo que dio lugar a que se le rindiera sumisión y respeto voluntarios, hasta de tribus lejanas que venían a someterse a su autoridad. El autorizado Padre Cobo dice de Mayta que fue «valiente y animoso, mayor señor que sus predecesores, que su nombre ponía espanto en toda la tierra. Los señores de otras provincias le enviaban a sus hijos para que sirviesen en la corte del Cusco, preciándose de tener un hijo al servicio del Inca».

SOMETIMIENTO DE LOS COLLAGUAS AREQUIPEÑOS
Los Collaguas, se sometieron pacíficamente al Inca. Contaban con una población de 60,000 habitantes. Según anota Valdivia, Mayta es recibido triunfalmente, quien en recompensa se casa con la hija del cacique, la bella Mamallachi. Medida tan diplomática, usada en Europa para asegurar conquistas, fue correspondida por los Collaguas, haciéndole a la real pareja un palacio de cobre para cuando volviera el Inca a visitar a los allegados de la reina.
Asegurado el pacto de anexión de lo que es hoy la provincia de Caylloma, Mayta se dirige al sur, hasta llegar a las faldas del Misti. Se cuenta que el Inca encontró la comarca completamente abandonada de sus pobladores primitivos que, aterrados por las frecuentes erupciones de los tres volcanes que, apagados hoy, diademan su campiña por el norte, habían emigrado en masa a las comarcas vecinas.

ETIMOLOGÍA QUECHUA DEL NOMBRE DE AREQUIPA
Hace 700 años que se le dio este nombre, debido a uno de esos chispazos con que se ve iluminada la mente por fulguraciones ocasionales. Mucha literatura se ha hecho sobre la ceremonia bautismal de Arequipa. El Padre Calancha dice que «su propio nombre es Arequepay, que quiere decir: bien está, quedaos».
Cuenta la tradición que, entusiasmados los oficiales y tropas de Mayta por el clima templado, por la vegetación exuberante y la poesía del panorama arequipeño, con toda la ritualidad propia en los gobiernos teocráticos le piden dejase en la comarca arequipeña una colonia de cusqueños que la poblaran. Y el soberano respondió la histórica frase: “Ari Quepay”. Está bien, quedaos. Frase célebre que la galantería hospitalaria de los arequipeños.
De regreso el Inca al Cusco, lo primero que hace es enviar a la nueva comarca las familias de los jefes y soldados que se avecindaron en ella. Así fueron naciendo los caseríos, primero, y los pueblos después, de la Chimba, Caima, Chiguata, Paucarpata, Sabandía, Tingo, Socabaya, etc., que hoy constituyen los distritos de la Arequipa republicana. Y se impulsa la agricultura, se propaga la ganadería, se distribuyen las aguas de regadío, se construyen andenes, crecen las zonas de cultivo, aumentan las producciones de papa y maíz; en una palabra, la vida sonríe como la poesía de su panorama.

CÁPAC YUPANQUI 1276-1321
Muerto Mayta Cápac, debía sucederle en el trono su primogénito Curi Mayta, pero sin duda por falta de carácter guerrero que se requería para ceñir la diadema imperial con la doble pluma del coraquenque, se le hace Sumo Sacerdote, proclamándose Inca el segundogénito Cápac Yupanqui, el último de la dinastía de los Hurin-Cuscos, la primera que gobernó el Tahuantinsuyo.
CONQUISTA DEL LITORAL
Emprendedor y valiente, inicia sus conquistas por el noreste, pasa el río Apurímac, baja por la quebrada de Lucanas en dirección a la costa, llegando hasta Nasca, de donde contramarcha con su ejército hacia el sur, por el litoral arequipeño, conquistando todas las tribus quechuas de los Accarhui, Llauca, Caqui, Cháphar, Acchanhuisu, Atiqquepay, Huanuhuanu, Ucunna, Camata o Ccamana, Qquellca y Chulli, pueblos entre Mollendo y Mejía.

CONQUISTA DE LOS YANAHUARAS
Los colonos que dejó Mayta Cápac en la Chimba, desarrollan velozmente por su floreciente agricultura y el progreso de su ganadería. Muerto ese fundador, creyeron llegada la hora de su autonomía y el no estar obligados a reconocer a su sucesor, negándole los tributos a que estaban obligados como súbditos del Imperio. Cápac Yupanqui, con un ejército de 20.000 hombres, sitia a los Yanahuara, que eran los más levantados de la nueva comarca, y fue necesario sitiarles por hambre para reducirlos. Con todo, se les hizo la gracia de permitirles seguir usando el vestido característico, calzón negro. De esta manera quedaron sometidos los Yanahuaras, cuya presencia en la margen occidental del Chili habría de tener gran importancia en la formación posterior de la comarca arequipeña.
La tradición histórica atribuye a estos antiguos pobladores una participación importante en el desarrollo de la campiña y en la formación de diversos lugares y nombres que subsistieron durante siglos. Los Yanahuaras no fueron, sin embargo, una población limitada exclusivamente al actual distrito que lleva su nombre, pues las fuentes históricas posteriores registran su presencia en distintos sectores de la región. Estudios posteriores han señalado incluso que los Yanahuaras constituían una nación de amplia dispersión, con diversos enclaves y grupos establecidos en la región de Arequipa.
CONQUISTA DE LOS CONDESUYOS
Posteriormente, Cápac Yupanqui emprende la conquista de los Condesuyos, empresa que le demandó mucho tiempo por la rebeldía y valentía de sus naturales, que, a fin de no someterse fácilmente al dominio del Inca, se defendieron en sus ásperas tierras y quebradas. Sometidos finalmente, a pesar de su resistencia, los Condesuyos ofrecieron obediencia al señor del Cusco. Éste los incorporó a sus dominios y repartió sus tierras y poblaciones de acuerdo con la organización del Imperio. La región de Condesuyos comprendía extensos territorios de la parte occidental del Cusco y constituía una de las zonas hacia las cuales se dirigía la expansión incaica. Las fuentes antiguas difieren en la atribución exacta de estas campañas y en la cronología de la incorporación de las tierras de Arequipa al dominio cusqueño. La tradición recogida por los historiadores arequipeños sostiene que, después de estas campañas, la influencia del Cusco quedó establecida en la región y que las poblaciones sometidas conservaron buena parte de sus características locales, incorporándose progresivamente a la organización política y económica del Estado Inca.
MUERTE DE CÁPAC YUPANQUI
Estando Cápac Yupanqui ocupado en sus conquistas y habiendo extendido considerablemente el prestigio de su nombre, se produjeron en el Cusco nuevas rivalidades entre las parcialidades de Hurin-Cusco y Hanan-Cusco. Las tradiciones recogidas por los cronistas refieren que Cápac Yupanqui murió víctima de una conspiración. Una de las versiones más difundidas señala que fue envenenado por Cusi Chimbo, una de sus esposas, quien habría actuado dentro de una conspiración política encabezada por Inca Roca.
Con su muerte terminó la primera dinastía de los Hurin-Cuscos y se produjo una transformación profunda en el gobierno del señorío cusqueño. Inca Roca pasó a ocupar el poder, iniciándose la segunda dinastía, la de los Hanan-Cuscos. La tradición histórica atribuye a Cápac Yupanqui importantes conquistas hacia el territorio de los Cuntis, Condesuyos y otras regiones del occidente. No obstante, las crónicas antiguas presentan diferencias respecto a la extensión exacta de sus campañas y a la participación que tuvieron otros soberanos en la incorporación definitiva de estas regiones.
Texto: Dr. José M. Morante
Compilador: Rafael Mercado Benavente